Cómo limpiar las joyas de plata fácilmente.

Luna de plata

Hay muchas maneras de limpiar la plata, nosotros te vamos a contar cómo limpiamos nuestras piezas.

Son fáciles de limpiar porque están hechas de plata maciza, sin ningún tipo de recubrimiento ni baño, y no tienen un brillo espejo, sinó el color natural del metal, con un acabado mate.

Tampoco usamos ningún tipo de pegamento, todo es sujetado con hilos de plata. Eso hace que nunca se deteriore, pues por muy oscura que se ponga siempre se puede recuperar.

Cuidarlas más para limpiar menos.

Para evitar tenerlas que limpiar lo mejor es no dejarlas expuestas a la luz ni a la humedad, sinó pasarles un pañito de algodón cuando nos las quitemos para eliminar la suciedad acumulada y guardarlas en un joyero cerrado y aún mejor en una bolsita de cierre hermético. 

En el aire hay sulfuro de hidrógeno que al entrar en contacto con el metal tiene una reacción natural que crea una capa fina sobre la joya, que es la que la ennegrece, pero debajo sigue siendo plata pura.

De ahí que cuánto más tiempo pase a la intemperie más negra se pondrá y más costará limpiarla.

Pero ya sabemos que lo normal es dejarlas en la mesita de noche. 

Si las usamos muy a menudo no importa tanto, pero si creemos que no las vamos a usar durante un tiempo lo mejor es protegerlas y así el día que las vayamos a buscar estarán perfectas.

Limpieza cotidiana.

En cuanto a como limpiarlas, si las sumerges frecuentemente en agua templada con un poco de lavavajillas durante diez minutos, luego las aclaras bien y las secas con un secador de pelo, eso será como un mantenimiento y las tendrás siempre presentables.

Métodos de limpieza caseros.

A mí no me gustan nada los métodos de limpieza en los que tenga que ponerme guantes o abrir la ventana para no inhalar vapores, por lo que si hay que limpiarlas un poco más a fondo, me quedo con el de lavar la pieza con agua y jabón y luego frotar suavemente con un cepillo y pasta de dientes, enjuagar y secar con secador. Para mí es el más efectivo y sencillo.

Tampoco está mal el sumergir la pieza en zumo de limón, dejarla ahí unos minutos y frotar con el cepillo de dientes.

Insisto siempre en lo de secar con secador porque es importante que la pieza quede sin restos de humedad para conservarla bonita más tiempo.

Limpieza a fondo.

Yo personalmente utilizo limpiadores por inmersión, esos que llevan una cestita para poner la joya. Se remueve un poquito dentro del líquido, se aclara y se seca bien. Como utilizamos piedras que no se alteran con el líquido no hay problema. 

En las instrucciones de los líquidos que limpian por inmersión avisan que tipo de piedras se pueden estropear. Malaquita, lapislázuli, coral y perlas se pueden alterar.

Este es un buen método para cuando ya están muy negras o hay que limpiar muchas piezas, pero hay que ir con mucho cuidado con las piedras para no llevarnos ningún disgusto. Si son sólo de plata os quedarán perfectas.